¿Qué es una amoladora a batería?

La amoladora a batería es una máquina que se ha transformado en una de las mejores aliadas de los aficionados al bricolaje. Si bien su función principal es la de hacer cortes en todo tipo de materiales y superficies, con ella también tenemos la oportunidad de lijar y desbastar gracias al uso de distintos discos. Su uso sencillo y versatilidad hacen de ella una herramienta que todos debemos tener en nuestro taller.

Historia de la amoladora

Corría el año 1922 cuando los inventores Hermann Ackermann y Hermann Schmitt decidieron unir fuerzas y conocimientos para crear en la ciudad de Steinheim an der Murr una compañía en conjunto con la que podrían comercializar su gran invención: la rectificadora de mano MS 6. Su principal particularidad consistía en la presencia de un motor eléctrico. Con el tiempo los inventores llevaron más allá sus habilidades e inventaron la primera amoladora de gran velocidad: la DL 9.

Fue recibida con gran entusiasmo y si nombre: Flex, se convirtió en algo tan popular que incluso hoy día es la forma por la que se conoce a la amoladora en multitud de países.

Partes de una amoladora

La estructura principal de la amoladora incluye el motor, el cual está dotado de un gran nivel de potencia debido a que la tarea que realiza esta herramienta es muy exigente y requiere gran capacidad de acción. Este cuerpo de la máquina dispone en uno de sus extremos el eje en el cual acoplamos el disco de corte. Hay distintos tipos de discos y representan la segunda parte más importante de la máquina, variando el uso de un tipo de disco u otro a razón del trabajo que tengamos que realizar. Estos discos, por supuesto, son intercambiables.

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El tercer elemento importante son los mangos, uno de diseño principal y otro auxiliar. Este último es el que nos permite usar la amoladora de una forma más dinámica en casos en los que resulte necesario, mientras que el otro mango tiene sistema para que acoplemos la batería. Por último, también hay que destacar la carcasa que se incluye y que protege al usuario del disco, evitando cualquier expulsión que se produzca de pequeños cuerpos o partículas.

Características generales de las amoladoras

Las amoladoras coinciden, independientemente de la marca y modelo que seleccionemos, por tener capacidad para realizar cortes en multitud de tipos de material. Son capaces de cortar, de pulir y de lijar, siendo un tipo de herramienta que acaba siendo fundamental en el uso doméstico si somos habituales a los trabajos de bricolaje. Por lo general es frecuente que en el uso doméstico se saque partido a los modelos mini, que tienen un peso de alrededor unos 2 kgs y que pueden ser utilizadas con velocidades de giro de entre 10 y 20 mil revoluciones por minuto.

Su uso es simplificado y en pocas sesiones nos habremos acostumbrado a sacarles provecho, notando como poco a poco le iremos perdiendo el miedo y usándolas en más circunstancias complejas. Todos los modelos están pensados para fomentar la seguridad del usuario, puesto que los fabricantes están muy comprometidos a proteger al cliente por encima de todo. Por esto suelen tener sistemas de protección, apagado automático y otras medidas que eviten incidentes que se puedan dar por cualquier tipo de motivo.

Además de esto, las amoladoras coinciden en poder usar distintos tipos de disco y en ser muy versátiles, puesto que se pueden ajustar a todas las necesidades dependiendo del momento.

Para qué sirve la amoladora

Todas las amoladoras coinciden en su función principal, que se trata de la capacidad de usar la energía de la batería para que su motor haga girar el disco que hayamos colocado. Este funcionamiento básico se eleva al máximo nivel de capacidad cuando colocamos uno de estos discos de sierra. Cada uno de ellos, dependiendo de su diseño y características, se utiliza para un tipo de función.

Así es como la amoladora puede cortar, pulir, lijar y al mismo tiempo ser tronzadora o esmeriladora, entre otras facetas que se obtienen gracias al uso de los distintos discos. Usarla significa poder trabajar con madera, acero, cemento y todo tipo de metales.

Cómo usar amoladoras

Por ser un tipo de máquina compleja en cierta medida, lo prioritario es que siempre seamos cuidadosos y que no corramos riesgos cuando usamos la amoladora. Tendremos que prepararla antes de empezar a usarla eligiendo el disco conveniente que necesitemos, comprobando que la mano queda protegida por la carcasa y que nos encontramos cómodos con la sujeción de la máquina.

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Todo el periodo de preparación hay que hacerlo con la amoladora desconectada, algo que también se recomienda mientras nos preparamos. Antes de empezar a cortar es mejor visualizar hasta dónde tenemos que cortar y cómo hacerlo, ya que una vez comencemos será preferible mantener un ritmo constante hasta que hayamos terminado. Y si en algún momento hay que cambiar el disco, primero habrá que apagar, cambiar y luego dejarlo girar inicialmente en el aire antes de reiniciar el proceso. Para el uso de la misma solo habrá que llevar el disco hacia la superficie con la que trabajar y presionar, pero sin hacerlo de una manera brusca, especialmente en el primer contacto.

Seguridad y protección

Dependiendo del fabricante nos encontraremos con que las amoladoras tienen más o menos sistemas y bloqueos de seguridad. Lo más extendido entre todos los modelos es el sistema de seguridad que proporciona la carcasa protectora, la cual se ocupa de que el disco no nos pueda dañar de ninguna manera, así como tampoco las posibles partículas que pudieran salir despedidas. Además, hay modelos que disponen de tecnología específica, como el sistema Kickback que garantizará que no habrá incidentes si, de repente, se rompe un disco. Otros sistemas incluyen el de apagado automático cuando la máquina detecta que se ha caído al suelo.

Cómo usar amoladoras en el ámbito doméstico

Para el entorno doméstico usamos las amoladoras portátiles con batería a  la vista de la maniobrabilidad que proporcionan. Las podemos desplazar con comodidad debido a que su peso nunca suele pasar de los 3 kgs como mucho. Son muy versátiles y flexibles, por lo que responden con eficacia a las distintas situaciones en las que tengamos que cortar en nuestro taller. Tenemos que tener precaución cambiando los discos y usándolas, pero son muy seguras, por lo que con usar gafas protectoras y asegurarnos de que ningún miembro de la familia está cerca, tendremos máxima seguridad.

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Cómo usar amoladoras en el ámbito profesional

En el sector profesional es más frecuente usar las amoladoras estáticas, máquinas que no tienen versatilidad de movimiento, puesto que son estáticas y tienen que encontrarse fijas. Debido a ello tenemos que tener en mente que el trabajo se realizará en el lugar donde se encuentre la máquina y que no habrá sistemas de seguridad complejos como en los modelos portátiles.

Lo único de lo que nos beneficiaremos será de la carcasa protectora y de un mayor nivel de potencia con el cual siempre tendremos que estar en alerta, ya que nos permite realizar acciones más exigentes de corte y pulido con rapidez. En este caso es más importante si cabe ser cuidadosos y asegurarnos de que no cometemos ningún error en su uso.

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